Conectar la industria a internet aportaría 2.2 billones a la economía europea en 2030

La economía europea está en el buen camino para beneficiarse de la revolución económica que supone conectar la industria a internet. Según un informe publicado este miércoles, Europa podría sumar 2,2 billones de euros a su PIB en 2030 si dirige sus esfuerzos al llamado «Internet industrial», una nueva visión del tejido productivo entendido como una red global que conecta a las personas, las máquinas y los datos. Este encuentro entre las mentes y las máquinas es el nuevo paradigma al que están orientando sus estructuras grandes empresas como el conglomerado estadounidense General Electric, autores del informe.

«Creemos que Europa está bien situada para beneficiarse de las ventajas de esta nueva revolución, que podría ayudar a empujar su crecimiento económico a la vez que reforzar su posición en un mercado global cada vez más competitivo», asegura Marco Annunziata, economista jefe de General Electric.

En la presentación del informe este miércoles en Londres,en el espectacular escenario de la vieja estación eléctrica de Battersea,Jeff Immelt, consejero delegado del gigante estadounidense –que agrupa intereses en los sectores de la energía, la aviación y la salud– ha explicado algunas aplicaciones prácticas del llamado «Internet industrial». Según el estudio [puedes consultar aquí su sitio web], la industria europea podría ahorrar miles de millones con obtener solo un 1% de productividad anual adicional gracias a esta revolución en los próximos 15 años.

Aplicaciones para los hospitales

Y citan el ejemplo del sector de la salud. Según sus cálculos, el año pasado se gastaron en cuidados sanitarios en la UE 1,3 billones de euros. A nivel global, se estima que el 10% de ese gasto se malgasta debido a la ineficiencia de los sistemas de gestión, de lo cual un 59% se malgasta en ineficiencia clínica y en las operaciones. «A veces en un hospital no saben dónde están los equipos, es tan elemental como eso», ha explicado Immelt. «Y estamos desarrollando aplicaciones que localizan permanentemente la ubicación y el estado de las máquinas», ha dicho.

Su empresa ha anunciado planes para invertir casi 1.500 millones de euros en cinco años en este tipo de aplicaciones y software en el sector sanitario. En el mismo campo, los especialistas destacan lasposibilidades de la utilización de grandes bases de datos para avanzar en la investigación médica. En el caso de la diagnosis del cáncer, por ejemplo, la literatura científica había identificado, mediante la ciencia médica «tradicional», hasta ocho indicadores de presencia de células tumorales. Gracias al análisis de miles de datos sobre pacientes y sus respectivos diagnósticos, los ordenadores han logrado identificar en los últimos tiempos hasta doce indicadores.

Kenneth Cukier, especialista en tecnología de «The Economist», explicaba así en la presentación del informe lo que los especialistas denominan como Big Data: «Es algo amorfo, no necesitamos una definición concreta, pero se refiere a todo lo que podemos hacer utilizando cantidades enormes de datos que antes no podíamos hacer sin esos volúmenes de información digital». El llamado Big Data, que pasa por la exploración y tratamiento de millones de datos digitalizados para buscar tendencias o resolver problemas, ha sido empleado recientemente, por ejemplo, parapredecir el comportamiento de los mercados financieros. En el universo del Big Data, «más no significa solo poder hacer más, significa poder hacer diferente», ha concluido.

Innovación vs. austeridad

Los autores del informe estiman que este tipo de aplicaciones de las capacidades del entorno digital a escala industrial podrán aplicarse a la mitad del PIB global 2025. En otro ámbito, el de la aviación comercial, calculan que un 1% de mejora en la eficiencia y la productividad permitiría a la industria en Europa ahorrar unos 7.000 millones en combustible en 15 años. El sector europeo de la aviación gasta cada año 35.000 millones en combustible para sus aviones.

De esta manera, creen que la UE podría generar esos 2,2 billones para 2030, equivalentes a casi un cuarto del PIB actual del continente. Pero advierten que eso pasa por apostar por lo que califican como la «bala mágica» de la innovación, un objetivo complicado por la era de la austeridad. «Europa tendrá que reconciliar la necesidad del recorte de la deuda en curso con el imperativo de generar incrementos más rápidos en los ingresos», dice el informe.

 

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